Museo Romántico de Montevideo

El mestizaje siempre ha sido algo habitual en Uruguay, un país muy acostumbrado a recibir inmigrantes de muchas zonas del mundo, especialmente europeos. Este mestizaje queda plasmado en muchas de las expresiones culturales de Uruguay, desde la música hasta la arquitectura. Y es que pasear por Montevideo, la capital y ciudad más importante del país, es encontrarse con un montón de edificios diferentes, curiosos y muy vistosos, casi como dar un paseo por las distintas tendencias de la arquitectura moderna, ya que podemos encontrar de todo.

Uno de los mejores ejemplos de ésto es el Museo Romántico, una mansión espectacular situada en plena Ciudad Vieja de Montevideo, que sirvió como residencia al comerciante Antonio Montero a partir de 1830, quien con la ayuda de los hermanos Tomás y José Toribio, arquitectos de reconocido prestigio, embelleció tanto el interior como el exterior de la vivienda, con materiales nobles de muy alta calidad, convirtiéndola en una de las residencias más lujosas de la capital uruguaya en aquel tiempo.

El estilo de la mansión evoca al neclásico europeo, y ya a mediados del siglo XIX se la conocía como El Palacio de Mármol. La vivienda ha llegado a nuestros días en un perfecto estado de conservación, y forma parte del Museo Histórico Nacional de Uruguay. Se puede visitar en cualquier época del año, y admirar tanto su estructura como la magnificiencia de los materiales utilizados en ella. Así mismo, el Museo Romántico ofrece distintas estancias para poder entender mejor como vivía la clase acaudalada de Montevideo en el siglo XIX a través de este edificio.

Un lugar maravilloso y romántico, tal como indica su propio nombre, que fascinará a todo visitante que esté dispuesto a adentrarse en él. Desde instrumentos del siglo pasado hasta cuadros de importantes pintores locales, cada habitación o sala de las 12 que componen la vivienda está decorada exquisitamente sobre un concepto. Es por esto que seguro que la visita al Museo Romántico no defrauda a nadie, ya que cualquiera puede verse fascinado por alguna de las estancias de esta magnífica mansión del siglo XIX.

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